¿En qué consiste el trabajo de un fisioterapeuta? Si hiciéramos esta pregunta a toda la población, probablemente, un alto porcentaje nos respondería que hacemos masajes; de hecho, es un pensamiento tan extendido que es común el error de referirse a nosotros como masajistas en vez de como fisioterapeutas; un error que muchas veces se da en las informaciones publicadas cuando un deportista se lesiona.

Es normal y, de hecho, hasta nosotros mismos lo pensábamos hasta que tuvimos que acudir a uno por alguna lesión deportiva y nos dimos cuenta de que no solo son masajes.

En nuestra opinión, esta creencia viene dada porque, efectivamente, parte de nuestra terapia son los masajes, pero sobre todo por el desconocimiento del resto de cosas que somos capaces de hacer. Esto unido a que muchas veces se usa el masaje como único reclamo para captar pacientes hace que sea difícil quitarnos de encima esa etiqueta de masajistas.

Este es un tema que “cabrea” bastante al colectivo de los fisioterapeutas y, de hecho, desde el primer día de la carrera nos insisten en intentar cambiar ese pensamiento generalizado que asocia fisioterapia con masaje. Es un cambio de mentalidad que tenemos que promover los fisioterapeutas, explicando a nuestros pacientes en que consiste nuestro trabajo; hemos de contarles que nuestra labor consiste en tratar pacientes y para ello utilizamos multitud de técnicas entre las que se encuentra la masoterapia, más conocida como masaje; término al que hay que añadir el apellido terapéutico, ya que esto es lo que nos diferencia del resto de profesionales no fisioterapeutas que ofrecen masajes.

Con esta entrada pretendemos explicar en la medida de lo posible lo que es la fisioterapia y en qué consiste nuestro trabajo para que aquellos que lo lean puedan dejar de considerarnos masajistas.

La fisioterapia es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el arte y la ciencia del tratamiento por medio del ejercicio terapéutico, calor, frío, luz, agua, masaje y electricidad”.

Así pues, la fisioterapia se apoya en el uso de medios manuales (movilizaciones, estiramientos, masaje…), físicos (electroterapia, frío, calor…) y químicos con fines terapéuticos. Con su aplicación, se disminuye el tiempo de rehabilitación, a la vez que disminuyen las molestias del paciente y mejora su calidad de vida, lo que repercute en su bienestar físico y mental.

La fisioterapia es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el arte y la ciencia del tratamiento por medio del ejercicio terapéutico, calor, frío, luz, agua, masaje y electricidad”.

Nuestra labor se desarrolla en todas las esferas de la atención sanitaria: promoción, prevención, protección y recuperación de la salud, es decir, que no solo podemos actuar cuando existe una lesión, sino que podemos ayudar a que esta no se produzca o, por lo menos, a disminuir las probabilidades de que esto pase promoviendo hábitos de vida saludables.

Al igual que el resto de los campos científicos, la fisioterapia no deja de evolucionar, apareciendo más y más campos de acción que podrían considerarse como especialidades dentro de una misma profesión y que hacen necesaria una formación más específica si queremos trabajar en esos ámbitos.

Esto hace que podamos tratar desde lesiones deportivas o traumatológicas a problemas neurológicos ya sean congénitos o adquiridos, pasando por problemas respiratorios, cardiovasculares, ortopédicos, disfunciones de suelo pélvico y numerosas patologías.

Así pues, la fisioterapia se apoya en medios manuales, físicos y químicos para realizar una labor asistencial y preventiva con pacientes de todas las edades con o sin problemas a nivel del aparato locomotor y de todas las estructuras que lo conforman.